martes, 27 de octubre de 2009

Herederos del Marqués de Sade

Si un buen día nos acercásemos a la consulta de un doctor Chandler cualquiera, en, por ejemplo, Normal, Illinois y le explicásemos cuánto disfrutamos con la sangre, con ver sufrir a un mamífero superior; si le explicásemos lo que jaleamos y nos emocionamos cada vez que alguien clava una espada, un punzón enorme o una lanza a un animal y lo que nos divierte ver cómo agoniza un toro mientras sus pulmones se encharcan de sangre... Y si encima rematásemos nuestra historia argumentando al pobre doctor (lo imaginamos ya pálido como un queso de Burgos) que eso lo consideramos la fiesta patria y un arte en toda regla...
Si le contásemos todas estas cosas a un Doctor Chandler cualquiera, y el pobre galeno resistiese aún en su silla de ruedas de tapizado jaspeado, es muy posible que nos achacara un grave problema mental.

jueves, 22 de octubre de 2009

Nueve meses o nueve minutos


Extraído del blog de Luna Miguel, estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual de Alcalá de Henares.

Minuto uno: el metro de Madrid es una marea roja. Veo familias con banderas, camisetas, pegatinas y gorras de corazones. Son felices. Sonríen como nunca. Parece que escupan vida por la boca.Minuto dos: lo que más me sorprende son esas niñas de catorce años. Sus comentarios “porque después de la mani me voy al McDonald´s”. Agarradas al brazo de su madre. Niñas que aún no han hecho el amor y que algún día también sentirán el miedo en sus vientres por culpa del preservativo roto.Minuto tres: la tripa asoma. Las tripas de los viejos en silla de ruedas, las tripas de las monjas, las tripas de la tercera edad gritando con aliento preconstitucional.Minuto cuatro: me agobia tanta gente. Me agobia verles reír. Me asusta pensar cómo piensan. Me asusta pensar que piensen que soy una asesina por no estar de acuerdo con ellos.Minuto cinco: siento las pataditas. No se puede respirar. En el Paseo del Prado suena Live is life (y me río sabiendo que el grupo que lo interpreta se llama Opus).Minuto seis: a mi lado hay un señor con fetos de juguete en la mano. Qué mal rollo. ¿Será niña o niño?Minuto siete: la manifestación nos ha costado mucho dinero, por favor, depositen sus bienes en las huchas gigantes.Minuto ocho: vivan la vida hipócrita y los discursos fáciles. No sabía qué hacer y entonces pregunté a Dios. Las señoras de los seis litros de laca lloran con los testimonios de esas mujeres. No lo aguanto.Minuto nueve: Huyo hasta Colón. Una niña me ofrece caramelos con forma de corazón. Me preparo para el parto: “yo abortaría”, confieso. Ella cierra la bolsa de dulces: “pues entonces no te doy”.

El subdesarrollo social de España

Vicente Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas en la Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España, escribe para Público su columna semanal.

Mírese como se mire, España está a la cola de la Europa social. Los últimos datos de Eurostat, la agencia de recopilación de datos de la Unión Europea (UE), muestra cómo España es uno de los países de la UE que gasta menos fondos públicos en su Estado del bienestar (que incluye pensiones, sanidad, educación, servicios de ayuda a las familias –como escuelas de infancia y servicios domiciliarios–, servicios sociales, vivienda social, prevención de la exclusión social y otros). Y ello no se debe a que seamos pobres. En realidad, nuestro nivel de riqueza (medido por el PIB per cápita) es ya bastante próximo al del promedio de la UE-15 (93%), el grupo de países más ricos de la UE. En cambio, el gasto público social por habitante es sólo el 71%, lo que nos sitúa a la cola de gasto público social en tal comunidad. Si en lugar del 71% nos gastáramos lo que nos corresponde por el nivel de riqueza del país, es decir, el 93%, tendríamos 70.000 millones de euros más de lo que nos gastamos ahora. Este es el déficit de gasto público social en España.

Si en lugar del gasto público social miramos el porcentaje de la población que trabaja en los servicios del Estado del bienestar, tales como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales y otros, podemos ver que, de nuevo, estamos a la cola de la UE-15. Sólo un 10% de la población adulta trabaja en tales servicios, comparado con un 15% en el promedio de la UE-15 y un 25% en Suecia. Las consecuencias de este bajo gasto y empleo público son múltiples. Sólo un dato significativo: España tiene el tiempo de visita al médico general de la sanidad pública más corto (seis minutos) de la UE-15. Este hecho, que erróneamente se atribuye a la excesiva utilización de los servicios sanitarios por parte de la ciudadanía, se basa en la enorme subfinanciación de tales servicios, lo que dificulta una mayor dedicación de los profesionales sanitarios a cada paciente. El gasto sanitario per cápita es sólo el 77% del promedio de la UE-15, el más bajo de tal comunidad.

Las causas de este subdesarrollo social de España son varias. Una es la dictadura mal llamada franquista, mal llamada porque fue mucho más que la dictadura del general Franco. Fue una dictadura de una clase que se caracterizó por su enorme represión (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000) y por su escasísima sensibilidad social. Cuando el dictador murió, el gasto público social representaba sólo el 14% del PIB, un poco más de la mitad del promedio (22%) de los países que más tarde constituirían la UE-15. No existe plena conciencia en España del enorme retraso social y económico (además de político y cultural) que aquella dictadura supuso para las clases populares de España. En 1936, año en que tuvo lugar el golpe fascista, España tenía el mismo nivel de desarrollo que Italia. Cuando el dictador murió, España tenía sólo el 68% del nivel de riqueza que tenía Italia. El rechazo de facto de la derecha española, el PP, a condenar por nombre aquel régimen y sus continuas ambivalencias, oponiéndose a esta condena una y otra vez, es un indicador de su escasísima cultura democrática y es un hecho sin similitudes en Europa, donde la mayoría de las derechas ha condenado regímenes semejantes. La complicidad en esta insensibilidad de ciertas voces de izquierda debiera indignar a cualquier persona con conciencia democrática. Es una vergüenza que España sea el único país que quiere procesar a un juez –Garzón– por querer enjuiciar aquel régimen. El hecho de que esta situación ocurra tiene mucho que ver con el retraso social de España, pues ambos hechos responden a la misma causa: el enorme poder de las fuerzas conservadoras, herederas de aquel régimen, en nuestro país.

La democracia en España, a pesar de las enormes insuficiencias existentes, permitió la expresión de los deseos populares, entre los cuales está, siempre, la expansión del Estado del bienestar. Tal deseo, muy marcado en la segunda mitad de los años ochenta, con movilizaciones populares, permitió reducir el enorme déficit de gasto público social por habitante. Pero, en el año 1993, el Gobierno PSOE, aliándose con la derecha catalana, CIU, dio prioridad a la reducción del déficit del Estado (como instruía el Tratado de Maastricht) a base, no de aumentar los impuestos de las clases más pudientes, sino de disminuir el gasto público, incluyendo el gasto público social. Se inició así una política de austeridad del gasto público, incluyendo el social (continuada y expandida por el Gobierno Aznar), que explica que, cuando se alcanzó el equilibrio de las cuentas del Estado, España volviera a estar a la cola de la Europa social. Los ingresos al Estado, en lugar de continuar reduciendo el déficit de gasto público social, se habían invertido en reducir el déficit del Estado. En 2004, España estaba de nuevo a la cola de la UE-15 en gasto público social. El euro y la integración en la UE se había hecho a costa de su Estado del bienestar.

El Gobierno Zapatero, presionado por los partidos a su izquierda, incrementó notablemente el gasto público social, pero no lo suficiente para cubrir el enorme déficit que tenemos con la UE-15. En realidad, este déficit en 2006 (último año del que tenemos cifras homologables con la UE) es superior al existente en 1993, cuando se inició la austeridad de gasto social. Lo que es sorprendente es el silencio mediático y político sobre la existencia de este gran déficit. Y ello se debe al enorme poder de clase del 30% de la población, de mayor renta en el país, que no sufre las enormes insuficiencias de gasto público social (al utilizar los servicios privados) y se resiste a pagar los impuestos que le corresponden. Pero, además de poder de clase, existe el poder de género. El machismo es el responsable de que las mayores carencias del Estado del bienestar sean precisamente aquellos servicios, como los servicios de ayuda a las familias, que en España son asumidos por la mujer.

sábado, 17 de octubre de 2009

Tres preguntas sabatinas


Zapatero garantiza que "España se mojará" en favor del Estado palestino

¿Nos los creemos?

Aznar y Aguirre se suman a la marcha contra la nueva ley del aborto

¿Protestará la derecha por los 650.000 abortos (datos INE) cometidos durante el gobierno del PP?

Un inmigrante en paro devuelve 800 euros que se encontró

¿Lo hubiera hecho Barberá, Camps y sus amigos de la Gürtel?

¿Demagogia? Posiblemente

Alimentos para el futuro

Jacques Diouf, director general de la FAO, es autor del siguiente artículo publicado en Público el 16 de octubre de 2009

En las próximas cuatro décadas, la población mundial crecerá en 2.300 millones de personas y se hará más rica. Satisfacer la demanda de los 9.100 millones de habitantes del planeta en 2050 exigirá producir un 70% más de alimentos que hoy en día. Por tanto, a no ser que tomemos ahora las decisiones adecuadas, nos arriesgamos a que el día de mañana la despensa mundial esté peligrosamente vacía.
Sobre todo porque en los próximos años el sistema alimentario mundial debe hacer frente al creciente desafío del cambio climático –que puede reducir la producción agrícola potencial hasta en un 30% en África y hasta en un 21% en el conjunto de los países en desarrollo–, y también afrontar plagas y enfermedades transfronterizas más graves que afecten a animales y plantas. Al mismo tiempo, el sector tendrá que hacer frente a una reducción de la mano de obra agrícola –ya que unos 600 millones de personas se desplazarán del campo a las ciudades– y a una mayor competencia por la tierra y los recursos naturales, incluyendo la procedente del sector de la bioenergía.
Nuestra respuesta a estos desafíos determinará cómo podremos alimentar al planeta el día de mañana. Pero igual de importante es ocuparnos de que la gente esté alimentada hoy en día. Esto supone acabar con la difícil situación de 1.020 millones de personas que actualmente sufren malnutrición, actuando de forma decidida para erradicar el hambre completa y rápidamente.
Con la Revolución Verde del pasado siglo, el mundo consiguió evitar una hambruna masiva en Asia y América Latina en la década de 1970, dedicando el 17% de la ayuda al desarrollo a proyectos de irrigación, sistemas de producción de semillas, fertilizantes y forraje, carreteras rurales e instalaciones de almacenamiento.
Al afrontar un desafío similar hoy en día, el camino a seguir debe ser necesariamente diferente. Además de impulsar la inversión en agricultura, necesitamos usar de una forma más eficiente la energía, los insumos químicos y los recursos naturales y centrarnos más en las necesidades de los pequeños campesinos y las familias rurales que viven de la agricultura.
En este sentido, un reto importante será el del agua, ya que necesitaremos de forma simultánea ampliar la superficie de regadío usando proporcionalmente menos agua. La clave para cuadrar este círculo reside en la captación y almacenamiento de aguas y en técnicas que mejoren la eficiencia en el uso del agua y la humedad del suelo.
A medida que disminuya la población rural y agraria, la agricultura será cada vez más intensiva en capital –y conocimientos– para producir más alimentos y de mayor calidad para una población urbana más rica y numerosa. Por tanto, se necesitarán inversiones importantes porque los futuros aumentos de la producción deben proceder casi en su totalidad de incrementos sostenibles de los rendimientos y de una mejor intensidad de cultivo, más que de un incremento de la superficie cultivada. De allí también la importancia de invertir en investigación y desarrollo.
Los campesinos necesitarán también capacitarse para aprender nuevos métodos y tecnologías, y ello requerirá invertir en educación y extensión agraria. Muchas de estas inversiones procederán del sector privado y de los propios campesinos.
Sin embargo, para que las inversiones privadas en agricultura sean atractivas, también se deben dedicar importantes cantidades de dinero público a infraestructuras, educación, tecnología y sistemas de extensión. Se necesitan inversiones en instalaciones y equipamientos. Aparte de la simple agricultura de subsistencia, no tiene sentido producir alimentos a no ser que haya carreteras y vehículos que permitan llevarlos a los mercados, que efectivamente exista un mercado y que el producto pueda ser almacenado y conservado.
Pero ni la financiación ni las cosechas récord serán capaces por sí solas de asegurar que todas las personas tengan acceso a los alimentos que necesitan. Si la gente pasa hambre hoy en día no es porque el mundo no esté produciendo suficientes alimentos para todos, sino porque estos no son producidos por el 70% de las personas pobres cuyo principal medio de vida es la agricultura y, paradójicamente, no tienen lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación.
Por tanto, alimentar a todo el mundo en 2050 requerirá también estrategias de reducción de la pobreza, redes de protección social para productores y consumidores y programas de desarrollo rural. Se necesitará una mejor gobernanza y el establecimiento del modelo de condiciones socioeconómicas que mejore el acceso de la gente a los alimentos. También es importante una reforma del sistema de comercio agrícola de forma que no sólo sea libre, sino también equitativo.
Estos temas estarán presentes en los debates de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que se celebrará en Roma del 16 al 18 de noviembre, en la que los Jefes de Estado y de Gobierno de los 192 estados miembros de la FAO tomarán decisiones importantes sobre las políticas y estrategias que aseguren que todo el mundo tenga comida suficiente hoy y el día de mañana.

En 2050 qué comer dejará de ser un problema para muchos de los que ya tenemos una cierta edad. Pero considero que es mi deber, como seguramente también es el nuestro como comunidad global, hacer todo lo que esté en nuestras manos para desterrar el fantasma del hambre para siempre y asegurar que nuestros hijos y nietos puedan comer dignamente y disfrutar de una vida saludable.

jueves, 1 de octubre de 2009

La caverna sale a la calle

Dicen que el papa Honorio III sentenciaba durante el siglo XIII: Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdió a los hombres.

800 años más tarde, la Conferencia Episcopal parece no olvidar el dictado de su ex-jefe y desde sus púlpitos, que siguen negados a las mujeres, exhortan a sus fieles a seguir la doctrina cristiana: las mujeres no deben hablar, el aborto es un homicidio.

*El próximo 17 de octubre grupos ultraconservadores, entre ellos el Foro Español de la Familia, se manifestarán contra la nueva ley del aborto.


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El rojo de las flores (Anita Amirrezvani)

Primero hubo y luego no hubo. Antes de Alá nadie hubo. Antes de Alá
nadie hubo.
Así empieza esta exótica historia contada por Anita Amirezvani, una escritora iraní afincada en San Francisco.
Trata de la historia de una chica en Irán durante el reinado del Sah Abbas (1571 – 1629), condenada a una vida desgraciada tras el paso de un cometa.
Amante y enormemente dotada dentro del arte de tejer alfombras, tiene que vivir luchando contra esta mala suerte. Así, en plena adolescencia vive dos mundos paralelos, ricos y pobres, felices y desdichados, pero es una gran luchadora y a pesar de su mala suerte y las injusticias que le tocan vivir, no se rinde.
Contados con detalles minuciosos, al acabar de leerlo sólo se pueden sentir dos cosas (al menos yo): interés por ir a Irán y descubrir sus alfombras y ganas de luchar ara conseguir nuestros sueños.
El libro nos recuerda otros libros de cuentos orientales, como por ejemplo "Las mil y una noches" ya que dentro de la propia historia se suceden varios cuentos, a cada cuál más bonito.
Cuando me lo recomendaron, me pareció ñoño y vació pero algo me impulsó a leerlo y no me arrepiento.