Estos días, Nueva York es el gran salón que reúne a los comensales que debatirán el grado de cumplimiento de los Objetivos del Milenio de la ONU: erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el sida, paludismo y otras enfermedades; garantizar el sustento del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
Ocho objetivos que no dejan de ser un anhelo imposible dado el actual sistema económico de un mundo que produce el doble de los alimentos necesarios para alimentar a todos sus hospedantes, pero en el que mueren millones de personas por inanición.
Paradojas del sistema.
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