Texto firmado por el periodista Ignacio Escolar, extraído de www.escolar.net
La verdad que el sábado reveló la autopsia de Aitana no se parecía en nada al cuento. La verdad es mucho más aterradora. Es la historia de un joven de 25 años, Diego, que cuidaba de una niña a la que probablemente quería como si fuese suya; una niña que se cayó del columpio y a la que Diego llevó a urgencias para escuchar que “los niños son de goma” y volverse a casa con un analgésico; una niña que a los pocos días empeoró y que Diego volvió a llevar a urgencias, donde otro médico se volvió a equivocar al diagnosticar malos tratos, violación y quemaduras; una niña que murió horas después mientras la opinión pública apedreaba al padrastro, que supo de la noticia cuando estaba entre rejas.
Aunque Diego sale de la cárcel porque la autopsia demuestra que es inocente, el cuento termina mal. Aitana sigue muerta. Al igual que la condena que ha pagado Diego, eso es algo que ya no tiene remedio.
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