
Desde pequeños estudiamos historia. Muchas veces, de forma aburrida y monótona, que con el paso de los años nos hace odiarla y no querer saber ni quién eran los mormones ni los borbones ni Dios que lo pintó. Pero a veces, por alguna razón nos da por indagar más en lo que pasó y para ello no sólo es necesario leer tochos y tochos y ver documentales sino que hay algo más: la novela gráfica.
Esta obra de arte, Maus, trata sobre la vida de Vladek Spiegelman, un judío polaco que sobrevivió a Auschwitz. El autor del libro es su propio hijo, Art, que cuenta la vida de su padre, desde la situación acomodada y feliz que tenía antes de la Alemania nazi, hasta el traslado a Auschwitz y su posterior liberación. Maus no es un libro de cabecera porque cuando empiezas ya no puedes parar. Te conmueve tanto cuando hablan de amor, cuando tienen frío, hambre, cuando lloran…es una historia de la que hemos oído hablar muchas veces, pero contada de una forma mágicamente real.
Es curiosa la forma en que dibuja a los personajes. Los judíos son todos ratones mientras que los alemanes son gatos.
No hace falta que nos preguntemos si el que come es el ratón o el gato, ¿O sí nos lo preguntamos? Pues si queremos seguir aprendiendo sobre el cambio de nacionalidad de los ratones y la transformación de los judíos en gatos, también hay otra novela gráfica excelente, titulada Palestina, de Joe Sacco. Pero esto lo dejamos para otro capítulo.
Esta obra de arte, Maus, trata sobre la vida de Vladek Spiegelman, un judío polaco que sobrevivió a Auschwitz. El autor del libro es su propio hijo, Art, que cuenta la vida de su padre, desde la situación acomodada y feliz que tenía antes de la Alemania nazi, hasta el traslado a Auschwitz y su posterior liberación. Maus no es un libro de cabecera porque cuando empiezas ya no puedes parar. Te conmueve tanto cuando hablan de amor, cuando tienen frío, hambre, cuando lloran…es una historia de la que hemos oído hablar muchas veces, pero contada de una forma mágicamente real.
Es curiosa la forma en que dibuja a los personajes. Los judíos son todos ratones mientras que los alemanes son gatos.
No hace falta que nos preguntemos si el que come es el ratón o el gato, ¿O sí nos lo preguntamos? Pues si queremos seguir aprendiendo sobre el cambio de nacionalidad de los ratones y la transformación de los judíos en gatos, también hay otra novela gráfica excelente, titulada Palestina, de Joe Sacco. Pero esto lo dejamos para otro capítulo.
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